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1379618359_2El presidente ruso, Vladímir Putin, ha dicho este jueves que si el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi fuera homosexual nadie le habría tocado, en referencia a la serie de procesos judiciales que se le ha abierto en Italia.

Putin, que mantiene una estrecha relación con el político italiano, ha criticado que a Berlusconi le juzguen “porque vive con mujeres: si fuera homosexual, nadie le pondría ni un dedo encima”, afirmó Putin en una de las sesiones del club internacional de debate Valdai. La réplica del mandatario ruso se produjo poco después de que hubiera intervenido el ex presidente de la Comisión Europea y también ex primer ministro italiano, Romano Prodi, a quien Putin se refirió como un viejo amigo.

El presidente ruso, habitualmente frío en los debates, se ha prodigado en amabilidades a la hora de hablar de sus socios italianos. “Nosotros cooperamos con Romano [Prodi] desde hace tiempo, y siempre hemos tenido relaciones personales muy buenas. Y así, ocurre que yo en Italia siempre tenía muy buenas relaciones con él, y también con Berlusconi, con quien [Prodi] mantenía permanentes conflictos en el plano político”, explicó Putin, quien a su vez suele evitar los choques con la oposición parlamentaria encabezada por el Partido Comunista. Otra cosa es que se niegue a verse con el líder de los indignados rusos, Alexei Navalny, que consiguió un sorprendente segundo puesto en las elecciones municipales de Moscú.

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Pero por encima de la cortesía del jefe del Kremlin, los rusos saben que su presidente tiene una especial conexión con el magnate italiano: de hecho Berlusconi ha acudido a varios cumpleaños del líder ruso.Tanto el votante ruso como el votante italiano coinciden en apreciar la figura de un hombre enérgico, despegado del concepto tradicional de la política, capaz de subvertir las leyes si es necesario para sacar adelante los planes del país y mantener la estabilidad: un hombre enamorado de su patria y con querencia por las bellas jovencitas.

En el caso ruso, las debilidades del presidente son menos conocidas, pues su vida privada permanece blindada a ojos del público. Sin embargodesde hace años se le relaciona con la ex gimnasta Alina Kabayeva, de sólo 30 años. Desde que el pasado mes de junio el presidente ruso anunciase su divorcio, los comentarios se han multiplicado. Pero en ningún caso la popularidad del presidente se ha visto mermada por la separación: de hecho algunos analistas avisaban del tirón electoral que podría tener una nueva historia de amor.

El líder ruso ha recibido numerosas críticas de países europeos y de EEUU por la adopción por Moscú de varias leyes consideradas homófobas, como la que prohíbe la propaganda homosexual o la adopción por parte de personas no casadas que vivan el países donde se aplica el matrimonio gay. Pero frente a eso el presidente ruso ha tirado de su peculiar sentido práctico: “La población europea está decreciendo, y el matrimonio gay no aporta niños”, ha criticado, obviando el implacable descenso poblacional que vive Rusia desde la caída del sistema soviético. (elmundo.es)

 

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