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El presidente del Tribunal Constitucional (TC) defendió hoy la sentencia que establece que no son dominicanos los hijos de extranjeros en tránsito nacidos en el país, y precisó q u e c o n t r a r i o a l o s s e ñ a lamientos de supuestos despojos de nacionalidad, lo que se pretende es contribuir a la regularización del estatus migratorio de esas personas, actualmente en total desamparo legal.

Milton GuevaraEl doctor Milton Ray Guevara declaró que tras la sentencia, las personas que se encuentran en esa situación tendrán ahora la oportunidad de insertarse en la vida económica, social y jurídica de República Dominicana.

Durante una rueda de prensa en la mañana hoy en el TC, Ray Guevara declaró que se trata de una sentencia responsable y justa que busca corregir situaciones que laceran la dignidad humana.

Con relación a la supuesta retroactividad que se le atribuye a la sentencia, dijo que conviene enfatizar que esta última se fundamenta en la Constitución dominicana del 28 de noviembre de 1966, la cual se encontraba vigente el primero de abril de 1984, fecha de nacimiento de Juliana Dequis o Deguis Pierre, quien interpuso el recurso de amparo que tuvo como objeto la citada sentencia.

Ray Guevara recordó que al referirse a la nacionalidad, la Constitución de 1966 establecía en el artículo 11.1 lo siguiente: “(…) 1. Todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que estén en tránsito en él”.

Conforme a dicho artículo, son dominicanas todas las personas nacidas en República Dominicana, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que estén en tránsito en él.

Al respecto, Ray Guevara aclaró que el padre de Juliana, Blanco Dequis (o Deguis), se identificó ante el Oficial del Estado Civil, en ocasión de la declaración de nacimiento mediante la ficha No. 24253; mientras que su madre, Marie Pierre, se identificó mediante la ficha o documento No. 14828.

Conforme a las indicadas informaciones, los padres de la accionante en amparo no eran residentes legales en el país, tal y como antes había sido establecido por la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Monte Plata, explicó Ray Guevara.

En ese sentido, dijo, no hay retroactividad en una sentencia que lo que hace es determinar la ley aplicable en el momento en que surge el derecho reclamado.

Por tanto, si la reclamante nació en el país, con posterioridad al año 1966, hija de extranjeros en tránsito, sencillamente nunca ha sido dominicana por ius soli, añadió el presidente del Tribunal Constitucional.

“En efecto, cuando una sentencia establece que al momento de su nacimiento el marco legal vigente no le atribuye derecho a la nacionalidad, no hace más que declarar una situación conforme a la Constitución y a la ley de entonces, no constituir una situación nueva, por lo que no cabe aquí hablar de aplicación retroactiva de ninguno de ambos instrumentos normativos”, dijo Ray Guevara.

(elnacikonal.com.do)

El TC habló para armar al rival

Sobradamente es conocida la posición de la Redacción para tener que repetirla porque no admite duda. Si a la sentencia y sí también a la no retroactividad de la misma. El ciudadano un poco interesado por este tema tiene la sensación que en el fondo subyace una lucha a lo interno de poder dentro del partido gobernante y que se prendió la mecha a una bomba sin haber calculado antes las consecuencias. No es de recibo que el Tribunal Constitucional tarde más de un mes en hacer pública una aclaración coherente (?) para el gran público. ¿Estuvieron los sesudos hombres del TC buscando la forma de quedar de pie y justificar el pifostio creado? ¿Necesitaron tanto tiempo para parir un engendro como el explicitado por el portavoz?

El magistrado del Alto Tribunal Milton Ray Guevara como portavoz -¿no lo era hace un mes?- de Tribunal salió a la palestra para decir que en virtud de la Constitución vigente antes de la entrada en vigor de la de 2011, ya se contemplaba que los hijos de los extranjeros en tránsito -diplomáticos a los que se menciona textualmente-no tenían derecho a la ciudadanía.  Lo que hace el alto tribunal es coger el rábano por las hojas y colocar, sin más, a los haitianos ilegales como extranjeros en tránsito y en consecuencia, como a los hijos nacidos en este país, como apátridas.  Los haitianos en ningún caso son extranjeros en tránsito. Vienen para quedarse. Nadie puede demostrar lo contrario.

El argumento de expuesto por el vocero del Tribunal Constitucional carece de razonamiento jurídico que aguante la pruebo del algodón internacional.  La mayoría de los países regularizan la situación de ilegalidad una vez transcurra unos plazos. Los emigrantes del mundo cuando llegan a España lo primero que se agencian es un documento -generalmente censo municipal- que acredite que están en España desde tal fecha. Aquí ese derecho el Constitucional se lo pasa por el arco del triunfo, por mucho que diga Pina Toribio que se respetan los derechos humanos.

Nos parece que el argumentario de Milton Ray Guevara que seguramente será el del Tribunal Constitucional es muy pobre -aunque se hayan gastado miles de pesos en publicar páginas de pago- y en lugar de aclarar, lo que hace es dar armas al rival -que no enemigo- para destrozar el razonamiento jurídico.

Volviendo al principio. Cada vez está más extendida la idea que el conflicto creado no es más que una guerra a lo interno en el PLD. Cuestión de celos. La respuesta de Danilo Medina fue contundente y dio órdenes a la Comisión Nacional de Migración para que estudie caso por caso y proceda como ha de lugar, que se supone que no es otro que reconocer la ciudadanía dominicana de los padres e hijos.

Si las sospechas de los ciudadanos de las que este plumilla no es ajeno, estaríamos ante un problema de celos en el partido gobernante, que se transformó en un problema político de carácter internacional que deteriora la imagen de la República Dominica.

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