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Aún no se ha definido la ruta de este paso entre el Atlántico y el Caribe que competiría con el Canal de Panamá

Daniel Ortega saluda a sus simpatizantes durante un acto político en Managua, el pasado julio
Daniel Ortega saluda a sus simpatizantes durante un acto político en Managua, el pasado julio

Con la ampliación del Canal de Panamá en dique seco tras las diferencias presupuestarias entre las empresas constructoras y el Gobierno del país centroamericano, suben las aguas del Canal de Nicaragua, cuya construcción «probablemente» dé comienzo en 2015, según anunció el presidente de la Autoridad del Gran Canal Interoceánico, Manuel Coronel Kautz. En el tercer trimestre del año en curso se estará «cerca de terminar los estudios de factibilidad a un nivel en que ya se pueda discutir sobre ellos». Coronel informó de que «los trabajos van dentro del orden que nos habíamos impuesto, los tiempos van más o menos correctos; sin embargo, insistió en que «todavía no se ha definido la ruta» definitiva que seguirá esta vía que unirá el Pacífico con el Caribe.

Según el diario «La prensa», de Managua, Coronel asegura que la selección de la ruta «es un problema complejo (que) más adelante se decidirá y, obviamente, como es un tema tan importantísimo, tendrá que ser decidido por el presidente de la República». Los estudios de factibilidad implican tres áreas: financiera, ambiental y técnico-económica, y no será hasta que éstas estén «avanzadas lo suficiente» cuando se vaya a determinar la ruta.

Se espera que reduzca

la pobreza extrema a la mitad

El inicio de la construcción del megaproyecto en 2015 deja en el aire las proyecciones gubernamentales que tenían previsto que comenzara en 2014 para ser concluido en 2018. En el «Informe Nicaragua Triunfa número 101» se planificaba la creación demás de 1.300.000 empleos en estos cuatro años. Según los datos del Gobierno, «con el Canal de Nicaragua se espera que la pobreza general caiga a 31,35 por ciento (desde el 42,5 por ciento actual) en 2018, mientras que la pobreza extrema caerá a la mitad, llegando al 7,46 por ciento». Además, el PIB podría alcanzar los 24.797 millones de dólares en 2018, en comparación a los 14.947 millones de dólares que se estiman sin la construcción del canal interoceánico.

El empresario chino Wang Jing ganó la concesión para construir y gestionar durante cien años el canal; unas obras presupuestadas en 40.000 millones de dólares, pero que podrían elevarse hasta los 50.000 millones debido a los costos ambientales no especificados.

Hipnotizados

Según analistas de la agencia Ap, «la mayoría de la nación está hipnotizada con la soñada vía fluvial. Las advertencias de los expertos legales y ambientales de que la vía fluvial es económicamente inviable, ecológicamente arriesgada y un mal negocio para Nicaragua son prácticamente desconocidas en un país donde el presidente Daniel Ortega ha consolidado el control de todas las instituciones del Estado, así como gran parte de los medios de comunicación».

Abc.es

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