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El guardameta del Racing B, sin cobrar desde agosto, vive en un cuarto del club

resizerLo único que quiere es hacerse un nombre en el fútbol español. Aspira a convertirse en profesional y para eso se entrena duro con los técnicos del Racing. Para eso Oumar Diaby dejó su Malí natal y se aventuró a aterrizar en Cantabria, donde lleva más de cuatro años. Pero esos anhelos y estos esfuerzos se han visto reducidos a los diez metros cuadrados en los que vive actualmente, sobre un colchón que le dejaba marcas en la espalda y con un sueldo de menos de 500 eurosque solo llegó en agosto, como el pago del piso en alquiler en el que residía y del que finalmente fue expulsado, según cuenta el «Diario Montañés».

La situación en el Racing es más que crítica, con los jugadores de la primera plantilla sin cobrar y sin poder salir del club en busca de mejor fortuna. El orgullo y la profesionalidad los mantienen vivos, entre los mejores ocho equipos en la Copa del Rey después de haber ganado al Sevilla y al Almería, y alentados por una afición que sufre más que nunca por sus colores. Pero se han plantado. Hoy estarán pendientes de que la Junta directiva dimita, como han exigido para jugar el partido de Copa ante la Real Sociedad (hoy, 21.00 horas), o se quedarán en el vestuario. Es su ultimátum. Pero si los «mayores» viven en la incertidumbre de la nómina que hace tiempo que no llega, los «pequeños» ven cómo sus aspiraciones de llegar a ser profesionales se hacen añicos. Como Oumar.

Saltar la valla

Nunca pudo hablar con el presidente del club para explicarle que se había quedado sin casa. Así que de una de las habitaciones vacías de La Albericia ha hecho su «hogar». O algo parecido, porque apenas cuenta con un colchón que, por salud, ha dejado en el suelo, y una maleta que hace de armario. Sus compañeros le acogen para desayunar, comer, cenar; el cuerpo técnico le ayuda económicamente como puede, pero al regresar a casa tiene que saltar la valla que rodea las instalaciones porque tiene llave de su habitación, pero no del recinto. Más de una vez ha tenido que explicar a la Policía su peculiar forma de vida tras haber sido sorprendido en pleno salto, como si fuera un ladrón.

No entiende que nadie de la Junta se reúna con él, aunque teme que sea una represalia por haber dicho que no a firmar con un representante relacionado con alguien de la directiva.

No obstante, sigue el ejemplo de sus ídolos, los jugadores de la primera plantilla, y Oumar no dejará de esforzarse en cada entrenamiento, de aprender todo lo que le enseñen los mayores, y de alimentar un sueño que ahora parece una pesadilla. Lo único que quiere es hacerse un buen portero en el fútbol español. Y ese objetivo rige su día a día, aunque duerma de prestado en un colchón desgastado, vea a su familia a través del ordenador y en su maleta haya más anhelos que dinero.

 

 

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