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No cabe un uniforme más en la foto, pero si les preguntásemos cuál es su misión real dentro de la Policía, quizá la respuesta sería, "hacer pasillos"
No cabe un uniforme más en la foto, pero si les preguntásemos cuál es su misión real dentro de la Policía, quizá la respuesta sería, "hacer pasillos"
No cabe un uniforme más en la foto, pero si les preguntásemos cuál es su misión real dentro de la Policía, quizá la respuesta sería, “hacer pasillos”

QUINI CANDELA. Danilo Medina, a bombo y platillo como suelen ser sus actos públicos –aunque mucho menos que con Leonel Fernández que corrían los sobres para la claque que si era un cuerpo organizado, numeroso, con afán de obtener beneficio y alterando la   vida normal del país-, inauguró no sé qué –las fotos no muestran nada del lugar más situaciones genéricas- para la supuesta lucha contra el crimen organizado en el país.

Como viene siendo habitual, al mayor general Manuel Elpidio Castro Castillo, reluciente como siempre, aunque con la incorrección yanqui de estar cubierto en un recinto cerrado,  le dio gusto a la boca y dijo muchas que debería haberse callado, porque el pueblo ni con el 911 y sin él, se  nota el esfuerzo que dice está haciendo el gobierno de Danilo Medina en la Policía Nacional. Si se invierte dinero y los resultados no llegan, será que el dinero está mal aplicado, o la dirección de la institución no está dando los pasos correctos. Esta hipótesis, desde luego, no es aplicable.

Contra el crimen organizado no se lucha mejor por tener un edificio, incluso dotado por los más avanzados aparatos de análisis –con personal que seguramente no está preparado para sacarle partido por falta de instrucción adecuada que no se consigue en el país- sino con tener personal en la calle, camuflado, con dinero para sobornos a confidentes. Pero ese sistema de trabajo no parece ser muy del agrado del jefe de la Policía Nacional, a juzgar por los resultados. En cuanto al dinero para pagar las informaciones, peligro, peligro, peligro, si llega algo a destino será de milagro porque los sueldos de miseria invitan al desvío en el propio beneficio.

Si no hay trabajo de calle es imposible que la inteligencia –se le llenó la boca de orgullo infundado- tenga elementos para trabajar. Como antes se afirmó, cuando capturan, tanto Policía como DNCD un alijo de droga, sólo caen los que la llevan, nunca progresan las investigaciones ulteriores. Que haya pocos resultados puede ser aceptable, pero ninguno… es lícito pensar que no hay voluntad de investigar y si la hay, en el momento en que se obtienen resultados probatorios, sale a relucir el dinero sucio que todo lo borra.

El crimen organizado salvo mejor opinión –no de palabras sino de hechos- en la República Dominicana no está fuera del tráfico de drogas. Los sicarios de gatillo fácil por dinero son de pacotilla. No tienen ni arma. Esos terminan cayendo presos muy fácil porque el encargo sale del entorno más íntimo. El otro, el que se contrata sin datos personales, generalmente a través de personas interpuestas –cuantas más mejor- no es fácil descubrir a los autores, porque además de ser profesionales de crimen no dejan huellas.

Contra esos y los otros –los de droga- no se puede luchar desde unas instalaciones. Si bien la inteligencia está en el cerebro, es necesario regarla y cultivarla de muchas maneras, pero nunca sin el contacto con las personas. Danilo Medina se quedó  muy satisfecho con las palabras del general, pero el pueblo, el que piensa, difiere. Y el que no lo hace no ve resultados.

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