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Un exguardaespaldas afirma que «tiene muchos bienes además de una isla privada». Y no es Cuba

Castro con su exguardasespaldas, en el centro de la imagen
Castro con su exguardasespaldas, en el centro de la imagen

Todo lo que rodea a Fidel Castro (88 años) está envuelto en el misterio. Hasta las noticias sobre si vive o no son a veces una incógnita. El dictador cubano ha logrado cerrar un círculo de fieles a su alrededor que se encargan de que no se filtre prácticamente nada de su vida. Hasta ahora.

Juan Reynaldo Sánchez formaba parte de ese círculo de confianza. Era su escolta, el encargado de organizar los desplazamientos del comandante, y vivía bajo una máxima: «Ver, oír y callar». Sin embargo, tras años sin cuestionarse los quehaceres de su jefe y del régimen, Sánchez decidió alejarse. Dejó su trabajo como escolta del dictador. Pasó de estar al lado del mandatario a la cárcel.

«En 1994, desencantado por todo lo que había visto, quise retirarme. Por ese crimen de haberme atrevido a renunciar a servir al Comandante de la Revolución me arrojaron a la cárcel. Me torturaron. Incluso trataron de eliminarme». Así recuerda Sánchez los dos años que pasó en prisión. El exescolta decidió que en cuanto escapara de Cuba escribiría un libro contando sus vivencias. Y desvelando la cara menos conocida del expresidente, a quien califica como alguien «extremadamente manipulador».

Pese a que los dictados de la revolución y los ideales del socialismo exigen a todos una vida igualitaria, Castro parece estar más cerca de las comodidades de la burguesía que de los ideales del pueblo. «Posee más de una veintena de bienes inmuebles», afirma su exguardaespaldas, quien asegura que, entre 1977 y 1994 –los años de su servicio–, viajó en numerosas ocasiones a Cayo Piedra, su paraíso privado.

Cayo Piedra son dos islas unidas donde el mandatario recibe a sus invitados más especiales: el empresario francés Gérard Bourgoin, la presentadora Barbara Walters o el escritor Gabriel García Márquez. Parece que la inteligencia del Nobel contrarió al dictador. No en vano, «tras fracasar en el intento de instrumentalizar a su amigo» intentando convencerle para presentarse a la presidencia de Colombia, Castro se centró en formar a Hugo Chávez para, bajo su mandato, dominar él Venezuela. El país caribeño «siempre ha ocupado un lugar especial en el pensamiento geoestratégico de Fidel».

Lo más interesante de «La vida oculta de Fidel Castro», donde Sánchez recopila sus memorias y que estará disponible en España a partir del 21 de octubre, son los recuerdos de la vida privada del comandante. Dalia Soto del Valle es su compañera sentimental desde 1961. Su relación peligró cuando le atribuyeron una relación con un escolta. Nunca se volvió a saber de ese guardaespaldas. Tienen cinco hijos, aunque el dictador tiene en total nueve. «Fidel desempeña bastante mal su papel de padre». En su casa cada uno bebe una leche diferente y al dictador le lavan la ropa aparte y la someten a un test de radioactividad. «Fidel bebe todos los días». El Chivas nunca falta. Aunque su pueblo no lo lea, Castro no tendrá problemas en conseguir el libro escrito por su empleado. Quizás lo lea con un whisky entre manos.

Abc.es

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