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F-16 daneses y suecos se lanzaron hacia el IL-20, escoltado finalmente por aviones portugueses. El incidente se produce cerca de la zona donde la Armada sueca busca un supuesto submarino ruso en misión secreta

Un F-16 danés despega de la base aliada de Sigonella, en Italia, en una imagen de archivo
Un F-16 danés despega de la base aliada de Sigonella, en Italia, en una imagen de archivo

La OTAN ha detectado una aeronave rusa que llegó a entrar en el espacio aéreo de la Alianza sobre el mar Báltico sin identificarse, informa hoy el cuartel general militar aliado (SHAPE) a través de su página web. Los radares de la OTAN detectaron y siguieron a un avión sin identificar en la mañana del martes, por lo que fueron desplegados cazas daneses, así como portugueses, que participan en la ronda de la misión de patrulla aliada en el Báltico, a fin de «identificar esa aeronave y mantener la seguridad del espacio aéreo» de la Alianza.

El avión fue identificado como un IL-20 ruso, especializado en la recogida de datos, que había despegado de Kaliningrado y empezado a sobrevolar el mar Báltico hacia Dinamarca, explicó SHAPE. En primer lugar fue interceptado por F-16 daneses y, después, por suecos, mientras avanzaba hacia el norte. El incidente se produce mientras la Armada sueca continúa con su operativo de búsqueda de un submarino que habría entrado clandestinamente en sus aguas territoriales. Informaciones periodísticas publicadas en los últimos días aseguran que las defensas suecas interceptaron una llamada de auxilio en ruso emitida a pocos kilómetros de la costa de Estocolmo.

La aeronave rusa volvió a encaminarse entonces hacia el sur y fue seguida por cazas portugueses antes de acercarse al espacio aéreo de Estonia desde el noreste. «El avión ruso entró en el espacio aéreo estonio cerca de la isla de Saaremaa durante menos de un minuto, lo que representa una incursión de unos 600 metros en el espacio aéreo de la OTAN», señaló el cuartel militar de la Alianza.

Procedimiento estándar

Los cazas portugueses establecieron contacto visual con el IL-20 y lo escoltaron hasta que estuvo fuera del espacio aéreo aliado, añadió. Según SHAPE, este procedimiento es «estándar» cuando una aeronave desconocida se aproxima al espacio aéreo de la OTAN.

También indicó que puede provocar un «riesgo potencial para la aviación civil» dado que las fuerzas armadas rusas «no suelen comunicar sus planes de vuelo» o utilizan sus propios transpondedores, lo que hace que el control del tráfico aéreo civil no pueda localizarlos. La OTAN recordó que sus esfuerzos de defensa aérea, en constante alerta, están centrados en «detener incursiones no autorizadas» en su espacio aéreo y en «prevenir acciones de terrorismo por el aire».

Abc.es

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