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Hace un año, tras once jornadas de Liga disputadas, había cosechado 10 victorias, con 30 puntos. Ahora tiene 7 puntos menos

Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético
Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético

Hace un año, tras once jornadas de Liga disputadas, el Atlético de Madrid seguía la estela del Barcelona y había cosechado 10 victorias y una sola derrota (1-0 frente al Español en Cornellá, con gol de Courtois en propia puerta). Atesoraba 30 puntos, con 28 tantos a favor y 8 en contra. Hace dos años también era segundo (28 puntos, 24 goles a favor y 11 en contra). En esta temporada, con el mismo tramo recorrido, su hoja de servicios registra 7 victorias, dos derrotas y dos empates (23 puntos, 20 goles a favor y 11 en contra) y ha perdido el rebufo del líder Real Madrid. Es el peor arranque de la era Simeone.

Siete puntos menos, por tanto, que el curso pasado, cuando Diego Costa estaba desatado (llevaba por entonces doce tantos; el máximo goleador actual es Mario Mandzukic, con cinco). Nueve jugadores rojiblancos habían anotado, pero la aportación del hispanobrasileño era torrencial. Ahora, once futbolistas han hecho diana; sin embargo, se ha perdido la gran referencia en la delantera. Además, el Atlético sufre en defensa; ya no están Courtois ni Filipe Luis, aunque el desajuste no se explica tanto por las ausencias como porque la contención falla más arriba. El campeón no cierra las vías de agua como solía.

Las estadísticas y el estilo de juego, más centrado en el toque que en el contragolpe, demuestran que el Atlético no es el mismo, y los acontecimientos parecen soldar el discurso de Simeone. «Me voy contento porque ha sido una buena jornada. Valencia y Sevilla empataron y por eso no fue tan mala la derrota», dijo tras perder con la Real Sociedad. Unas declaraciones que no sorprenden, ya que hace semanas el técnico argentino definió a los rivales de su equipo, dejando al margen a los inalcanzables Madrid y Barcelona. Pero, ¿se cree realmente este discurso? Durante la exitosa temporada anterior no habló de la posibilidad del título hasta la recta final del campeonato.Acuñó la expresión «partido a partido» para fijar los objetivos de su equipo a corto plazo, convirtiendo en una final cada compromiso sin mirar más lejos en el calendario. Unos meses después los números indican que su pelea, al menos por ahora, sí es con Valencia y Sevilla.

Abc.es

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