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¿Personalidad desdoblada o mitómano capaz de creerse como ciertas sus propias mentiras?
¿Personalidad desdoblada o mitómano capaz de creerse como ciertas sus propias mentiras?
¿Personalidad desdoblada o mitómano capaz de creerse como ciertas sus propias mentiras?

QUINI CANDELA. Parece que tanta lectura en el retiro de FUNGLODE pudo llevar a que Leonel Fernández Reyna desarrollase dos personalidades diferentes.  Oyéndole decir que no ambicionaba el poder –hablaba de puestos- hasta casi resultaba convincente, no en vano Quirino Ernesto Paulino Castillo y otras muchas personas lo definieron como encantador de serpientes, imagen que se da de bruces con la altanería y egocentrismo con que se comporta en público.

Leonel cuenta y no acaba de su desapego al cargo. ¿Tenemos que creerle?  Si no fuera por la sucesión de hechos que nos indica lo contrario tal vez. Pero la realidad al margen de esas cuitas palaciegas que conoce él y amigos aunque rivales políticos o personas ya fallecidas, la realidad es bien distinta. En el primer gobierno no contaba con los apoyos para modificar la carta magna. El Congreso estaba más fragmentado y el PLD  de entonces nunca hubiera sacado adelante la modificación. La pudo hacer  Hipólito Mejía porque el PRD de entonces tenía el control de las cámaras como después tuvo el PLD.

La modificación de la constitución por Hipólito Mejía establecía el sistema presidencial americano que tanto le gusta a Leonel. En 2004 se encontró con que respetando el texto constitucional de 2002, podía gobernar ocho años más, que en total harían doce, mucho más de lo que en su fuero interno aceptaba como correcto.  En lugar de irse a casa, impartir cátedra política en el Palacén –cementerio de elefantes en el sentido figurado- decidió cambiar la reelección presidencial, a pesar que era la que entendía como correcta.

Lo cierto y verdad es que podía haber introducido un artículo transitorio en que el que figurase él no podría volver a la presentarse a optar a la presidencia o vice. ¿Por qué no lo hizo? El 25 de mayo nos contó que en ese tema no prevaleció su opinión. ¿Hay que creerle?  Cabría la posibilidad que tuviera desapego al cargo y no hubiese intentado la reelección en 2012, forzando la voluntad popular y la propia constitución por él redactada. Pero no fue así.

¿No se acuerdan queridos lectores que los escribas al dictado que Leonel buscaba el mantener a la tropa en su redil con la expectativa de reelección? ¿De dónde salieron las vallas con su retocada imagen?  Podría hasta olvidarse lo sucedido en 2011 si Leonel Fernández hubiera estado quieto y ajeno a los movimientos reeleccionistas.  ¿Estuvo ausente? ¿No hizo campaña desde septiembre pasado? ¿No buscaba ser el candidato a la presidencia por el PLD?

Si Leonel fuera realmente el que dice ser, no hubiera convocado a sus huestes el domingo anterior a la reunión del Comité Político. Sabiendo que trataría el tema estrella dado que en ocasiones parece dice que no se opone al fondo sino a la forma, lo coherente en un hombre de su supuesto nivel intelectual es que en lugar de oponerse, hubiera pedido las garantías qué considera oportunas para la limpieza del proceso.

Entonces parece ser, no tocaba la personalidad de guardián de la constitución.  Robert Louis Stevenson encontró otro caso real para analizar. Lástima que el autor de la afamada novela haya muerto en 1894.

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