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QUINI CANDELA
. A Danilo Medina no lo pueden acusar de ser populista, de aprovechar su gancho popular para atraer votos, con promesas  en las apariciones televisivas. Danilo no se aprovecha aunque bien pudiera hacerlo. Tanto es así que sus silencios no le están beneficiando en nada. El pueblo que le apoya  quiere saber, desea escuchar al presidente para conocer su opinión sobre lo que está sucediendo en el país. Pero Danilo se resiste.

Los mensajes ciudadanos son diáfanos. La corrupción está ahogando una gestión  presidencial aceptable aunque con fallos clamorosos que los ciudadanos  identifican en las encuestas, y pueden dar un susto al PLD si hubiera una oposición fuerte, incisiva y con ganas de cambiar el rumbo del país. No hacer, dejar pasar la ola sin respuestas es una estrategia peligrosa, porque no siempre se puede engañar o contener a la opinión pública, sobre todo cuando se acumulan los escándalos.

A Danilo no le gusta andar al paso que le marquen. Como a casi nadie. Pero hay ocasiones en las que es necesario subirse al carro que otros manejan para atajar males mayores. Las protestas por la corrupción y lo sucedido en la OISOE  parece que van in crescendo en lugar de denotar cansancio.  Debería ser una nota a tener en cuenta por el gobierno. La represión de las manifestaciones cívicas y pacíficas que está haciendo la Policía Nacional no se atiene a la disposición judicial ni al régimen de libertades ciudadanas que se aseguran en un sistema democrático.

Los ciudadanos tienen derecho de manifestación contra el que no cabe la represión policial. Además no es un buen argumento democrático.  Sin embargo Danilo Medina está abusando del silencio y del poder represivo. ¿Por qué no consiente que los ciudadanos se expresen en libertad? ¿Por qué no se atienden las demandas ciudadanas y se dan las explicaciones pertinentes?  Quizá sea una estrategia pero también es un riesgo que Danilo Medina no acostumbraba a forzar. Si mañana estalla –que seguramente se está larvando porque el país tiene demasiada corrupción-  otro escándalo, la indignación popular irá en aumento y la popularidad del presidente en descuento.

En un año electoral los oídos deben de estar receptivos y dar respuestas selectivas. La situación social amerita otra actitud. Este humilde plumilla se expresa con la mejor intención de entendimiento entre las partes, aunque reconoce que cada una tiene libertad de elegir camino y destino.

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