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Aprende a esperar sin desesperarQUINI CANDELA. Fello Suberví sería un magnífico candidato a la Alcaldía del Distrito Nacional para el PRM. Quizá el mejor que pudieran encontrar. Tiene experiencia en el cargo y además no cuenta con el rechazo de los votantes que vivieron su etapa al frente del consistorio, aunque para los más jóvenes es desconocido. Tiene el inconveniente que su candidatura no la decidió el órgano del partido encargado de designar candidatos sino el TSE.

A mayor abundamiento el Innombrable presidente de la JCE –necesita estar todos los días en el candelero- expresó que no aceptará candidatura alguna que no haya sido refrendada por la asamblea del partido. Suberví Bonilla no lo fue y tampoco cabe que lo sea porque no fue seleccionado como candidato. Fello espera, en actitud sensata, sin desesperarse, quizá porque sabe que aunque ganó el pleito tiene la batalla perdida.

La justicia dominicana hace aguas por donde quiera que se mire. La sentencia del TSE es un cúmulo de desdichas que es imposible haya sido dictada por jurisconsultos de carrera. Más parece hecha por hooligans del partido rival. Además llueve sobre mojado.

En efecto, en los pleitos internos del antiguo PRD, cada vez que acudía al TSE la facción que hoy es el PRM en procura de justicia, salía con el rabo entre las piernas. En realidad todo el que fuera contra Miguel Vargas Maldonado salía igual. Por la ley de probabilidades –una moneda lanzada al aire diez veces no saldrá siempre anverso o en su defecto reverso– alguna de las demandas pudieran ser parcialmente desfavorables a el presidente del PRD, sin embargo nunca fue así.

Las decisiones del TSE no son inocuas aunque en la última parece que sí. Si el TSE hubiera atendido las demandas justas de la facción de Hipólito Mejía, puede que a estas alturas de la historia, no existiera el PRM, el PRD fuera un partido unido –aunque estuviera pegado con saliva como sucede en el PLD- y sobre todo opositor. Sin embargo el PRD que el TSE entregó en bandeja de platino a Miguel Vargas Maldonado es un entelequia de lo que fue, está aliado con el PLD –hito histórico- y además se llevó a la coalición los dineros que la JCE otorga para la campaña electoral.

Las consecuencias no son en absoluto baladíes. ¿Para qué sirve entonces un tribunal si en realidad sus decisiones son siempre partidistas? Actuaciones judiciales como las reseñadas hacen más daño a la credibilidad de la justicia que el cohecho que “descubrió” el inefable Francisco Domínguez Brito en el supuesto caso de Awilda Reyes Beltré.

Fello está a la espera. No que el PRM cumpla la desafortunada sentencia, esperanza que seguramente perdió, sino al resultado de mayo. Un descalabro del candidato del PRM a la Alcaldía más importante del país, quizá revalorizase su figura dentro del partido. Una victoria de Luis Abinader quizá tuviera premio para él.

La espera en silencio de Fello no es una mala actitud.

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