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102713969_9e7b1b272e_oQuien haya sido el paridor artífice de la idea merece la reprobación unánime de la sociedad. No es de recibo que se compre –suponiendo que así fuera- a 3,000 miembros de las mesas electorales para hacer fracasar los comicios, máxime después de que mister Cronograma hubiera desandado gran trecho del ilegal camino elegido. Pero a renglón seguido conviene recordar que todo el jaleo nació de la imposición, chulería y desprecio con que se condujo el orgulloso presidente de la Junta Central Electoral que actuó como un cacique taíno, cuando él no tenía más protagonismo que ser el árbitro organizador de los comicios de acuerdo con la ley electoral 275/97.

Tanta altanería, caso omiso a la ley y desprecio a los ciudadanos en forma de candidatos a la Presidencia, era fácil tuviera consecuencias. Este digital no las aprueba, es más las censura con energía, pero no puede dejar de identificar que de aquellos polvos vinieron esos lodos. Puede que la causa como dicen haya sido crematística, aspecto que incide directamente  en la gestión del presidente por no valorar de forma conveniente el prolongado trabajo de los técnicos. Si unos dejaron hasta última hora la renuncia, no es menos cierto que la Junta Central Electoral estuvo “jugando” con todos los dominicanos hasta el jueves en la noche. Es difícil entre tanto desatino impartir justicia. 

No sé puede dejar de atender a los candidatos a la Presidencia porque no pidieron cita como hizo el Innombrable presidente. Tampoco es aceptable que demore la convocatoria días y días para la consideración de la petición de los partidos no oficialistas porque él es quien tiene facultad de convocar el pleno de la Junta.

En 2013 el país quedó preso y también pagador de las consecuencias de una malísima decisión del tribunal Constitucional, sobre la que el país cerró filas a pesar del desconocimiento jurídico con que fue emitida. Tres años tarde, 2016, una parte del país defendió lo indefendible pensando en que apoyaba la institucionalidad. No fue así. En realidad los que apoyaron las decisiones de la Junta Central Electoral, pisotearon el fondo –la ley- y las formas –los modales-.

No es cuestión de hacer más sangre que la justa. Lo mal hecho en justicia social no puede tener premio. Reinaldo Pared Pérez como secretario general del PLD comprometió a su partido, si ganaba las elecciones, a promover la continuidad de los cinco miembros de la JCE. El Colegio de Abogados también fue de la partida institucionalista, añadiendo además que era legal el conteo electrónico.

Si una sociedad no es capaz de reconocer sus errores está condenado a repetirlos.

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