Compartir

image_content_7320482_20161009125316CORINA SIEMPRE LISTA. El ministerio público ha decidido llevar a juicio a los dos sospechosos de la desaparición de la niña Carla Massiel, con lo cual parece que se pretende el cierre del caso, como la mayoría de las veces en falso y además tapando posibles actos ilegales que se hubieran podido cometer. Ciertamente está muerta pero el cadáver según la autopsia, estaba vacío, sin órganos. Es una práctica inhabitual en el caso de los asesinatos de niños y niñas. La causa la suele revelar la autopsia y casi siempre es por violación previa, pero en este caso y a tenor de lo que se conoce, la niña no parece que lo haya sido.

Luego es necesario investigar otros móviles. Uno de los acusados que además indicó el lugar exacto donde la había enterrado, amortajada con una sábana de un centro Médico, señaló una historia alucinante que debería ser investigada y conocidas las conclusiones antes de llegar al juicio. Sin embargo no parece que exista interés en hacerlo porque de querer la Fiscalía de la provincia de Santo Domingo, lo hubiera hecho antes de presentar la acusación formal contra Dawin José Trinidad y Juan Cabral (alias Chuti).

Estamos acostumbrados a ver condenas sin móvil, sin arma, sin ninguno de los elementos básicos –por ejemplo, huellas dactilares- y necesarios para desde la equidad, poder tener una idea de lo sucedido. Puede que los dos acusasados sean culpables, pero también parece posible que ellos hayan actuado por cuenta de otros. Si ni siquiera se puede determinar si la niña fue violada, si no se sabe si la niña desapareció en una concentración evangélica y tampoco hay testigos que los acusados estuvieron en los alrededores, la credibilidad de la acusación es difícil de probar aunque no de condenar, método habitual cuando se trata de gachupines sin dinero, sin oficio y sin beneficio.

Dawin hizo una acusación concreta, La Fiscalía tenía que hacer público el resultado de las pesquisas que a tenor de ausencia resultados exonera a quienes fueron aludidos, pero sin que sea explícita por parte de la Fiscalía.

Encontrar el cuerpo de una niña abierta en canal y sin ninguno de los órganos del cuerpo humano, debería ameritar una explicación por parte de la Procuraduría General de la República, que además de calmar a la sociedad, debería servir también para que sólo figuren dos acusados de la desaparición –no lo hacen de la muerte- de la niña Carla Massiel.

Jean Alaín Rodríguez nos debe a los padres y madres dominicanos/as una explicación que seguramente no tiene, pero no impide que los acusados -los gachupines- de siempre sean mandados a juicio. ¿Se investigó el móvil de venganza? ¿Se descartó que la extracción de los órganos sea por motivos de hechicería?  La sociedad dominicana tiene que estar informada para tomar medidas preventivas. O fue hechicería o tráfico de órganos, no quedan más alternativas. ¿Por qué no se sabe dónde fueron enterradas las vísceras?

Todo parece indicar que la Fiscalía quiere cerrar aunque sea en falso el caso. Se usó ese recurso tantas veces y siempre con intenciones espurias que la duda en este caso puede ser nociva.

La transparencia que predica Danilo Medina es contraria a la ocultación que parece ser la norma del procurador general. De los Super Tucano nunca más se supo. Puede que el expediente todavía no esté engavetado pero si reposará encima de una mesa con el mensaje “No tocar”.

Anuncios

No hay comentarios

Deja un comentario