Compartir

QUINI CANDELA. La estulticia colectiva es como las mareas sube, baja y son puntuales a la cita cotidiana. Me estoy refiriendo al puritanismo. Fue suficiente que saliera a la luz los tejemanejes seguramente chantajistas de productores, directores y demás miembros de la farándula, para que conviertan a todos los receptores de noticias de idiotas con pedigrí. Lo que cuentan sucedía en determinados lugares y con algunos protagonistas no era más que un intercambio de deseos, una compraventa. Ellas las, actrices, querían trabajar en las producciones y ellos deseaban añadir una muesca más a su curriculum sexual. Puede que el contacto carnal no fuera deseado pero sí consentido.

¿Alguna vez queridos lectores masculinos, se imaginaron cómo un hombre sólo puede violar a una mujer? Este humilde plumilla no encuentra otra manera que previamente al acto violatorio la llene de golpes hasta minar su voluntad; o utilizando un arma blanca o de fuego, aunque no sería muy fácil la penetración y seguir coaccionando en las posturas plausibles. En el caso de los cineastas acusados, no parece que ninguna mujer, chica o niña haya sido brutalmente agredida, coaccionada con un arma o violentada con la intervención de más personas. Si el hombre consiguió algo libidinoso no parece que haya sido utilizando la fuerza, aunque habrá que aceptar que no siempre fue del agrado de la mujer. Parecido a cuando te invitan a comer una familia y el menú está compuesto de manjares que detestas. Sólo hay dos caminos, tragar lo que te ponen en el plato, o quedar por mal educado y descortés

Si hay consentimiento no puede haber violación, abuso o cualquier otra figura jurídica utilizada en la actualidad. El evangélico que atraía a las mujeres con el señuelo de que su semen tenía propiedades curativas, no puede ser acusado de violador en serie como parece deducirse de la información que da cuenta del hecho. El predicador evangélico era un timador, un mentiroso, un embaucador que conseguía con sus prédicas que las mujeres de toda condición, se le abrieran voluntariamente de piernas para recibir gustosas el semen sanador. Puede deducirse a juzgar por los embarazos terapéuticos que la curación necesitaba un tratamiento prolongado, aunque la mujer no percibiera variación alguna en su salud.

Lo que el embaucador evangélico hizo fue atraer a sus deseos sexuales con burdos engaños a las feligresas, todas mayores de edad y seguramente con amplia experiencia sexual por lo que no ignoraban lo que el predicador sectario les proponía como método curativo. De violación nada. Fueron actos consentidos que en otros tiempos seguramente se hubieran definido ante un tribunal como adulterios en serie consentidos con el atenuante –en algunos casos- del engaño y la desesperación femenina por encontrar la “cura” a su dolencia.

La sotana antes, el alzacuello ahora y hasta la ausencia de signo externo de pertenecer a la iglesia de dios, siempre despertó el interés de mujeres pías, hasta el punto que el pueblo llano llegó a establecer la siguiente definición de cura: Cura es un señor al que todo el mundo llama padre menos sus propios hijos que lo llaman tío.

Dejemos la caza de brujas. El firmante siempre se opuso y lo hará también en el futuro contra quienes utilicen la violencia y la coacción como artes para el abuso sexual. Hay que respetar la voluntad de las personas y aceptar un no por respuesta. Empero, en la caza de brujas actual, se olvida deliberadamente que las denuncias, fueron actos antiguos en el tiempo y consentidos aunque fueran desagradables.

La diferencia entre los hechos atribuidos a los magnates de la industria cinematográfica hollywoodense y el predicador evangélico dominicano, es que los primeros están libres y el embaucador será acusado de violación y encerrado en una cárcel por años. Las mujeres supuestamente acosadas llegaron a los acosadores por su interés en participar de la industria cinematográfica, pero las feligresas lo hicieron buscando el semen sanador con experiencia suficiente para saber el significado de la propuesta de coyunda milagrosa.

Si hay consentimiento no puede haber violación. Decir lo contrario es estar idiotizados.

Anuncios

No hay comentarios

Deja un comentario