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La República Dominicana es un país exportador de mano de obra ilegal al mundo, y también hay que decirlo si se quiere ser rigurosos, gente de mal vivir. El segundo canal de ingreso de divisas son las remesas que esas gentes envían con regularidad para que sus familias vivan un poco mejor. Esas gentes que emprendieron el camino de las penurias por el mundo, merecen que al menos de manera simbólica se les hiciese un reconocimiento por su aportación a la economía del país.

Mas sin embargo reciben todo lo contrario. Cuando vienen al país tienen que pagar como si fueran extranjeros; El tribunal Constitucional por salvar el culo ante un disparate mayúsculo, dejó al país fuera del Pacto de San José, amparo que daba a los trabajadores allende las fronteras para ejercer sus reclamaciones; el golpe de gracia fue la renuncia a firmar el Pacto sobre Migración, que no es más que una declaración de intenciones, sin fuerza vinculante y por lo tanto no es atentatorio para ninguna soberanía nacional. El rechazo explicita que no queremos que nuestros compatriotas que sostienen la economía del país con sus remesas, la mayoría en situación irregular en los países en que trabajan, tengan unas mejores condiciones de vida. No queremos taxativamente que tengan una vida más fácil lejos de la patria.

Visto así el rechazo a la firma tiene que verse en el mundo como muy duro. El único motivo por el que Danilo Medina con el apoyo de muchos políticos induce al rechazo es por la invasión de haitianos. No firmando el Pacto por la Migración no se va a frenar el ingreso al país, pero los políticos quedan bien ante un pueblo desinformado y sobre todo harto de atropellos, e incapaces de decir ¡Basta!

¿Cuándo vamos a empezar a llamar las cosas por su nombre? La República Dominicana no tiene un problema con los haitianos. Si entran al país al país es porque los dejan. La mayoría de los países que renuncian a la firma del Pacto es porque no quieren migrantes por un sinfín de razones, no porque pasen la frontera como si nada, si pagan el peaje a los militares corruptos que se enriquecen con la trata de personas. El Gobierno es un cooperante necesario en el tráfico de personas. Se puede decir de otra manera pero seguramente no se ajustaría a la verdad.

El problema de la invasión haitiana es fácilmente solucionable. Sólo se necesita voluntad política. Pero mientras tengamos generales a mogollón cobrando pasta gansa y los militares que curran comiendo arroz con habichuelas, la corrupción uniformada seguirá engordando.

Danilo Medina cedió el brazo para asegurarse votos, en lugar de premiar a los migrantes dominicanos que dan mucho todos los meses y no consumen nada. ¿Seguimos diciendo que la República Dominicana es un país de hombres y mujeres agradecidos?

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