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QUINI CANDELA. Han pasado quince años de aquel día y siguientes que nuestros móviles se llenaron de mensajes “Al Qaeda ha reivindicado el atentado de Madrid cuatro veces y el gobierno lo oculta. Pásalo”. Entonces los mensajes tenían un precio no precisamente barato, es momento de preguntar ¿quién pagó la campaña? Ninguno de los mensajes que este articulista recibió procedía de número conocido. ¿Cómo llegaron a localizar mi número que sólo entonces se utilizaba para conversaciones privadas?

Lo cierto que mensajes similares primero y la convocatoria a manifestarse frente a las sedes del Partido Popular tuvo efecto y como consecuencia del “España no merece un gobierno que mienta”, las gentes se echaron a las calles y el PSOE ganó las elecciones cuando justo antes del 11-M lo que se debatía es si el PP lo haría por mayoría absoluta.

Quince años después hay perspectiva histórica para intentar descifrar si los españoles de buena voluntad fuimos manipulados en los días posteriores a la masacre de Atocha. ¿Tan importante era para los españolitos de a pie que el atentado lo hubiera cometido una facción terrorista u otra? ¿Tuvo culpa intrínseca el gobierno de entonces en la gestación del mismo sea cual fuere la facción que lo cometió? ¿El gobierno del PP no dijo desde el primer momento que se barajaban todas las hipótesis? ¿Por qué la reivindicación del atentado por parte de Al Qaeda era tan importante en nuestras vidas que salimos en tromba a manifestarnos ante las sedes del Partido Popular y propiciar un vuelco en las elecciones programadas para el día siguiente?

Las respuestas a las  preguntas carecen de coherencia con lo vivido. Que los gobiernos mientan es moneda habitual. El partido que orquestó la campaña de hace quince años, hoy en el gobierno, miente –o no dice la verdad- de forma habitual y no pasa nada. ¿Por qué entonces era vital conocer de forma inmediata la autoría del asesinato de casi doscientas personas? En realidad las pesquisas y en el desarrollo del juicio quedaron muchos cabos sueltos, demasiados, como para el proceso haya satisfecho a unanimidad a los españoles. Sin embargo no hubo ninguna reacción airada ante una sentencia de aliño.

La impresión que se deduce es que los españoles fuimos manipulados de manera mucho más rápida y artera que los habitantes de la Alemania de Goebbels, no por algoritmos como sucede ahora productores de “fake news”, sino por personas con DNI y filiación política. Los españoles decidimos que era el momento de cambiar un gobierno de ocho años que devolvió la prosperidad al país, porque “España no merece tener un gobierno que mienta”. ¿Recuerdan lo que sucedió en los ocho años siguientes? Pusimos a un presidente que no sabía ni papa de economía y se tragó la mayor crisis económica que España haya padecido desde 1975 con consecuencias que todavía duran. En lo político, Zp para mantenerse en el poder pactó con los catalanes, que exprimieron el jugo de España y anidó entre los políticos la idea de separarse de España. Si el lector repasa las concesiones del PSOE en los ocho años de gobierno de Zapatero, se percatará que aquellos polvos degeneraron en estos polvos.

El autor no tiene ningún afán revisionista. Tampoco político, si social. La idea es que si fuimos engañados y manipulados hace quince años, podemos serlo nuevamente sin que en el visor esté el tema político exclusivamente. En las redes sociales afloran diariamente cientos de intenciones manipuladoras; unas se neutralizan por sí mismas, otras crean conciencia en los usuarios y las más activas echan a la calle a los ciudadanos. Si no estamos preparados y avisados de lo que nos puede venir, seguramente volveremos a ser manipulados.”Pásalo”

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