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HERMÓGENES CAXAMALLOR. Somos un pueblo difícil de entender por nuestras incoherencias. Si nuestra Carta Magna fuera buena, los lectores podían entender que se respetase la primigenia redacción. Pero resulta que es una porquería en su conjunto que merece ser dinamitada y redactarla de nuevo con coherencia y realismo que es lo que falta a la 2010, obra y gracia de Leonel Fernández. ¿Qué quieren ejemplos? La definición de matrimonio que impide la unión entre personas del mismo sexo; la nacionalidad de los dominicanos que habiendo migrado y abrazado otra bandera siguen conservando la nacionalidad dominicana a efectos de voto, pero no para pagar por la entrada a su país. Lo coherente sería al revés como recuerdo a un pasado común, pero conservando la legalidad. Solo con los países que existe tratado de doble nacionalidad es posible conservar las dos banderas. Sin embargo la constitución dominicana desconoce ese principio constitucional en Holanda, Francia, Alemania, Estados Unidos… Solo España tiene tratado de doble nacionalidad con la República Dominicana. Los demás dominicanos que abrazaron otras banderas renunciaron a la dominicalidad. En el momento que se adquiere otra nacionalidad se renuncia a la natal. Pero quizá lo más grave que sale a vuelapluma es la violación del artículo 2. Dice que la soberanía reside en el pueblo. Si fuera así, ¿no sería el conjunto de dominicanos los que tendrían que decidir quién quiere que sea su presidente, sin cortapisa en la elección? ¿Por qué si el pueblo quiere a Pepito Pérez como presidente, se le impide constitucionalmente que pueda acceder a las elecciones? Recientemente en España hay un debate. El gobierno de Sánchez emitió un decreto para sacar a Franco del Valle de los Caídos, pero resulta que cumplir esa decisión significa desenterrar también a los veinte monjes custodios del lugar, porque una ley no se puede hacer para una castigar a una sola persona. Sin embargo la constitución dominicana en su disposición transitoria vigésima impide taxativamente a  Danilo Medina participar en las próximas elecciones. La disposición solo afecta a una persona citada por su nombre. ¿No existen suficientes elementos para reemplazar una Carta Magna que en lugar de ser el marco de convivencia de los dominicanos es un corsé que impide el desarrollo como pueblo?  Pisoteamos la constitución, nos ciscamos en ella y la puenteamos siempre que convenga, pero hay que respetar su integridad aunque sea una filfa. ¿Cómo nos pueden entender como pueblo?

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