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QUINI CANDELA. Hoy toca definirse por si no hubiera quedado claro a lo largo de los escritos. Entre Danilo Medina y Leonel Fernández este opinador elige a ninguno. En realidad salvo Andrés Navarro no hay ninguno de los aspirantes a candidatos que inspiren la confianza necesaria para apostar por ellos. Si Margarita Cedeño no tuviera el hándicap de su matrimonio podía tener chance, pero el consorte lastra las posibilidades que la razón viene a concederle.

¿Cómo este opinador llegó a esta conclusión? Danilo pidió en 2016 una respuesta masiva y su petición fue cumplida por el pueblo dominicano en las elecciones presidenciales. Este opinador creía que Danilo quería ser moralmente fuerte a los ojos de los peledeistas para acometer reformas en la estructura partidista, levantando alfombras corruptas y echando literalmente a patadas a los que hubieran tenido un comportamiento inapropiado, en línea con lo manifestado en la campaña de 2012, de corrupción 0 en su mandato.

Todos sabemos que no fue así, En realidad no hizo absolutamente por censurar esas actuaciones. A los cuatro meses de haber jurado el cargo por segunda vez, este opinador consideró que Danilo Medina no estaba incómodo con la corrupción y mucho menos con la impunidad de los miembros corruptos de su partido y decidió quitarle su apoyo.

Leonel Fernández tuvo la misma actitud con los corruptos, pero además durante doce años destrozó la precaria estructura educativa hasta el punto que los educandos no tenían quince horas del clase a la semana, a pesar que el 4 por ciento del PIB garantizaba fondos para la construcción de escuelas, remunerar en condiciones a los maestros y complementar con rigor alimentario las dietas de los alumnos. Con Leonel nunca se cumplió esa ley. La educación en un pueblo subdesarrollado es la única forma de salir de la pobreza. Leonel no lo entendió así aunque vaya por la vida de docto e ilustrado.

La rebeldía a lo interno del PLD en 2015 y el chantaje al que sometió al PLD no parecen formas democráticas y de vivir en convivencia del presidente del partido. La denuncia de Quirino y cuatro años más tarde de Jaime Bayly, ambas negadas pero no aclaradas judicialmente como corresponde para la preservación del honor y el buen nombre, no contribuyó precisamente a despejar dudas sobre la veracidad de denunciado. Recientemente este opinador se encontró con un elaborado artículo firmado por Ramón Espaillat Grullón muy intersante, versado sobre la corrupción en el país. En el punto 16 escribe: La inmensa fortuna de Leonel está cimentada en base a los miles de millones en dólares que la Barrick Gold le pasó por debajo de la mesa; con los millones adquiridos a través de la lavandería de activos FUNGLODE; con el dinero de las sobrevaluaciones de las obras del Estado construidas por ODEBRECHT; con los contratos concedidos a empresas extranjeras lesivos al interés nacional; con los peajes que le pagaban en dólares los cientos de cónsules y embajadores que él nombró en sus tres gobiernos; y con los negocios mafiosas con los narcotraficantes. Su relación con Arturo del Tiempo, José David Figueroa Agosto, Oscar Ezequiel Rodríguez Cruz, Felipe, Cristian o Junior Cápsula, Nelson Solano Guzmán, Quirino Ernesto Paulino y otros, no fueron relaciones altruistas para servir a la patria, sino, relaciones mafiosas de dinero contra los sagrados intereses del país.  Con esa millonada en su caudal, y con su historial de haber destartalado al país, es inconcebible, que también haya que darle una pensión, seguro médico excepcional, y pagarle una escolta militar al multi-millonario en dólares, Leonel Fernández Reyna y a los que como él han actuado contra el país.

Ni quito ni pongo rey ni tampoco ayudo a mi señor porque no hay tal,  pero la denuncia de Espaillat –con algunos personajillos repetidos- puede tener visos verosímiles, a falta de pruebas . Si lleve sobre mojado no se puede negar que llovió. Con que exista algo de verdad en la rajada de Quirino, en la denuncia de Jaime Bayly o lo apuntado y no desmentido por Ramón Espaillat Grullón, para este opinador sería suficiente para ganarse la inhabilitación como aspirante a la presidencia de la República.

De los dos ninguno. En eso coincido con Jaime Bayly.

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