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QUINI CANDELA. Los políticos y su descontol de la igualdad ecuánime, el buenismo que invade a la sociedad, el lenguaje de conveniencia correcto y el feminismo ramplón que no persigue la igualdad sino aniquilar a un parte de la sociedad, está llevando a los ciudadanos sobre todo jóvenes, a una situación difícilmente sostenible. Los jueces con las decisiones de la aplicación de las leyes que elaboran los políticos, están dirigiendo a la juventud hacia las meretrices de salón en las casas de lenocidio, a las esquinas promiscuas, a la Casa de Campo y a los polígonos industriales invadidos por la prostitución de raza y controlado por mafías.

Hacer sexo hoy entre la juventud es un riesgo que no compensa. El rechazo no viene por el sida y demás enfermedades de contagio sexual, sino en una denuncia de violación aunque haya sido un acto consentido pero sin pruebas porque no se pueden conservar. El sistema policial/judicial actual hace tiempo que perdió el sentido de la equidad. Al varón lo denuncian por agresión o insultos y antes de tener pruebas el ciudadano duerme en la Comisaría. Con los jóvenes o no tanto, ante una denuncia de violación lo primero es la detención. Con la denunciante en cambio la política y el juez son magnánimos, sin duda influidos en no ahondar en el trauma que supone una violación. Loable actitud pero discrimina a una de las partes en litigio, siempre al varón, donde debería primar la igualdad de trato.

Los periódicos se hicieron eco recientemente de una asociación feminista ligada a Podemos, que secuestraba a sus hijos para impedir que los padres biológicos pudieran tener contacto con ellos. Esas asociaciones son reales. En el momento que saben de la existencia de una relación sexual o no, más o menos consentida, se echan como hienas sobre la joven para manipularla y aleccionarla. Todo el cuidado que tuvo la policía y el juez del caso para no presionar a la denunciante para obtener la verdad, esas asociaciones resentidas con la mitad de la sociedad, preparan a la supuestamente agredida para que denuncie al ciudadano con el que tuvo un confiado y consentido encuentro sexual o ni siquiera eso.

¿Se acuerdan cómo se inició la denuncia de la Manada? La joven volvió para su casa, habló con gente y terminó días después presentando la denuncia. Después de una violación múltiple el cuerpo y sobre todo la zona vaginal y anal tienen que estar doloridas. Lo lógico es acudir a un centro sanitario y que allí pasen un informe a la Policía porque es su obligación.

Desde que José Luis Rodríguez Zapatero instituyó que la agresión de una mujer a un hombre era una falta leve y al revés un delito, hemos ido cuesta abajo y sin frenos. Las feministas están manipulando a la sociedad metiendo el miedo hasta el tuétano de los hombres. Nada de relaciones con iguales es la lectura que extraen los jóvenes porque no sabes con qué terminarás enfrentándote. ¿Es normal que en los españoles en el siglo XXI tengan temor a una falsa denuncia por violación?

La prostitución es una lacra a erradicar. La prostitución debe ser un ejercicio libre y no condicionada por la presión de las mafias como ocurre ahora en el escalón más bajo de la trata de personas. ¿Cómo se van erradicar los puestos de carne humana si jueces, políticos y feministas están echando en brazos de la carne más barata del mercado a los jóvenes con testosterona a la máxima producción? Si aumenta la demanda no bajará la oferta. Eso seguro.

 

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