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REDACCIÓN. Puede que algún día se sepa aunque El Observador no alberga esa esperanza entre sus aspiraciones, cuánto costó al céntimo las centrales de Punta Catalina. Si la cifra oficial que se comenta es escandalosa comparándola con otras instalaciones en igualdad de condiciones, si se llega a conocer la cifra real los dominicanos nos caeremos de espalda. Siempre claro está, que se incluyan los 400 millones de pesos–más o menos- que el Gobierno dio graciosamente a los trabajadores, como la gratificación que los empresarios se negaron a entregar como es su deber, aduciendo que en el último ejercicio tuvieron pérdidas. El concepto de la dádiva fue por haber terminado la instalación térmica. Paparruchas. Fue para que la instalación se termine y pueda entrar en funcionamiento, El Gobierno asumió las responsabilidades de unos empresarios que no quieren cumplir con sus obligaciones y contra los que Danilo Medina, Bichara y compañía, parece los dejarán ir de rositas aunque las alforjas estén llenas de dólares dominicanos. Puede que  también falte el precio que los Vicini piden por los terrenos donde se asienta Punta Catalina. Sólo en países como el nuestro se comienza una construcción de tanta envergadura como una central térmica en terreno ajeno. Es otro disparate más del PLD. Punta Catalina está en manos de particulares porque está asentada en unos terrenos que no son de titularidad pública, aunque el responsable familiar aseguró que no habrá problemas para llegar a un acuerdo de venta, lo cierto y verdad es que el Estado dominicano tiene que tragar si o si el precio que fije la propiedad. ¿Van estimados lectores sumando? Danilo Medina y el machaca Bichara nos dijeron que habían puesto a la venta internacional parte de Punta Catalina, a través de diversos conductos, ninguno altruista o sea, que cobran por su gestión de mercadeo. Han pasado meses desde aquel anuncio y todavía no se sabe nada. Hay que suponer que el proceso todavía no se puso en marcha y antes es necesario que se termine la obra, se tenga un precio final sobre el que trabajar y dotar a la instalación de una forma jurídica que permita vender acciones o participaciones, lo cual está añadiendo el beneficio como elemento fundamental no contemplado que por fuerza tiene que incidir en el precio del kilovatio/hora a abonar por los consumidores. Demasiados sumandos para una nación pobre que vive a base de recursos externos.¡Qué país!

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