Compartir

Los diputados y senadores leonelistas tendrán que retratarse de cuerpo entero. Llegó el momento en que la ambigüedad no es posible. Cuando a la nueve de la mañana se den cita en el hemiciclo los diputados y se ponga sobre la mesa la modificación de la Constitución-hay que decir que no figura en el orden del día- tendrán que mojarse. También tendrán que hacerlo los seguidores de Luis Abinader, opositor de la modificación porque Leonel Fernández es más accesible para sus intereses que Danilo Medina, pero no parece que el presidente del partido, el senador Paliza esté muy de acuerdo con uno de los aspirantes. Es posible que los seguidores de Hipólito Mejía aunque haya dicho no a la modifcación, difiere de la actitud del rival y sin embargo amigo. 

Si las cuentas salen que seguramente será así, la tramitación de la modificación será express sin necesidad de prorrogar la legislatura. A Danilo Medina le interesa que la polémica se termine pronto para que el tono crispado y de enfrentamiento se esfume de la sociedad dominicana. Quizá el leonelismo lleve la defensa de sus derechos a la calle, s partir del momento que sepa que la modificación de la Constitución obtendrá el número suficiente de votos, más por pataleo y ánimo de hacer daño al PLD que por invertir la dinámica reformadora.

Si salen los números la voluntad popular queda bien expresada y la reforma es completamente legal. Los ciudadanos que estén descontentos con el resultado, tendrán que pedirle cuentas a los diputados y senador de su distrito que serán los que hagan posible el cambio, pero no al sistema que seguramente no tendrá un pero que oponer.

A El Observador le gusta que el pueblo pueda expresarse en las urnas, que no exista ninguna limitación de candidaturas ni impedimentos constitucionales. Desde ese punto de vista la reforma de la Carta Magna es bien recibida. Si el pueblo quiere a Danilo Medina cuatro, ocho años o los que sean como presidente, ¿por qué ha de impedirse la repostulación?

Hay que aceptar que los opositores –no en este caso que es una artimaña de Leonel para cerrarle el paso a Danilo- tienen un punto de prevención, en que el presidente no se convierta en un dictador democrático. Es evidente que puede suceder si los demócratas del país y en especial de la oposición no hacen labor de campo para instruir a los ciudadanos sobre el valor del voto, que es muy superior a la fundita tres veces al año y los cuatro pesos que obtienen por vender el voto.

La oposición tiene que abandonar el sillón y ponérselas tiesas al gobierno, con propuestas, rechazos razonados a las decisiones gubernamentales y, sobre todo un buen sistema de comunicación que ponga en solfa los actos impropios, quizá ilegales, del Gobierno y de sus adlátares. Si un presidente democrático se convierte en dictador no toda la culpa será de él. La oposición tiene un rol que lleva años sin cumplir. ¿Qué fiscaliza? Nada.

Los veteranos políticos que abundan en el país saben que en política no se regala nada y la suerte no aparece casi nunca. Quien quiera llegar al poder tendrá que currarlo. En lo que va de legislatura en el PRM nadie le dio un palo al agua. Es significativo que en la dos legislaturas de Danilo, la única oposición fue de su propio partido. Con esa actitud el PRM no está autorizado para tomar las riendas del país.

Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. El día D por fin llegó o no. Pero llegará.

Anuncios

No hay comentarios

Deja un comentario